Al fin vencí la inercia de amarte, el hastío de dar vueltas en bucle, la desnutrición emocional que provoca fallarse a uno mismo. Y aunque tengo mis costillas marcadas, un poco de estupor, miedo, sobre todo miedo, pero no a ti, ni a mi, ni a nadie. Sino a la sensación nueva que es sentirse viva. A la libertad que todos sueñan y que puedo saborear. A ese momento en que abrir los ojos se volvió más emocionante que soñar despierto.
De repente dominé todas las lenguas romances. Empecé a hablar catalán sin razón aparente: "Escriurem" De mi interior brotaron frases hilarantes, escondían su esencia pavorosa. No es hipocresía, es elasticidad. Suele verse mal expresar la desdicha con normalidad. Solo validan el dolor de un amor unilateral. Vivir no es fácil. Nos la pasamos buscando escapes, excusas que le den sentido a eso que no lo tiene. Pescando quimeras, carcajadas que parezcan gratis.
Al fin logré salir de cuidados intensivos Causa: Limerencia extrema por tus encantos. No te culpo, eres adictiva, fresca, intocada, yo un débil pseudo-romántico con la esperanza desdoblada. Obligado a tu equidistancia, a tus síes y noes. Apostando a la ligera probabilidad de que me notes. No te culpo, soy introvertido, insípido y algo torpe, tú un espectáculo andante, una escena sin interrupciones.
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